Prevención del delito en Costa Rica.



Ilustración 1. Prevención del delito.  Arias (2016).

 Existe un gran miedo al crimen en Costa Rica, asociado a la delincuencia convencional, principalmente a delitos violentos en contra de la vida y la integridad corporal, la libertad sexual, la libertad personal (secuestros extorsivos) y delitos en contra de la propiedad. Este miedo al crimen se traduce en la sensación de que el  riesgo de ser víctima de un delito es demasiado alto.

Se tiene la impresión de no encontrarse a salvo de la delincuencia en la casa, en la calle o en el lugar de trabajo. Debe advertirse que no tiene relación con este miedo al crimen la criminalidad no convencional, que provoca grandes daños económicos y sociales.

Según la encuesta nacional de la seguridad ciudadana realizada en 2006, ante la pregunta de cuán seguro es Costa Rica, el 22.5% respondió que nada seguro.

El 58.9% señaló que poco seguro. El 14.5% dijo que seguro. El 2.7% respondió que muy seguro y un 1.4% no respondió o no sabe.

El tema de la inseguridad como consecuencia de la delincuencia se ha revelado como el tema que más preocupa en Costa Rica, por encima de problemas como el desempleo y el alto costo de la vida.

INTRANQUILIDAD E INSEGURIDAD

Tanto las encuestas como la prensa constatan de una manera regular el creciente sentimiento de inseguridad que vive la ciudadanía. Por otra parte las estadísticas del Organismo de Investigación Judicial demuestran el aumento en los delitos contra la propiedad y la aparición de una nueva forma de delincuencia de cuello blanco.


Este recrudecimiento de la sensación de inseguridad, motivado por las acciones cada día mas violentas y por la actividad organizada de los delincuentes, ha llevado a que sea necesario elaborar un Plan Integral para coordinar las operaciones y objetivos de todas las instituciones que tienen que ver con la prevención del delito, la reestructuración de las organizaciones policiales, la participación de la comunidad en la lucha contra la delincuencia, los castigos más severos para quienes delinquen y el fortalecimiento de programas de rehabilitación para aquellos privados de libertad que así lo requieran.





Frente a la inseguridad es necesario restablecer la tranquilidad que merecen los costarricenses para continuar por la ruta del desarrollo humano. Este plan surge de políticas generales destinadas reducir los índices de criminalidad y a elevar los niveles de participación de las comunidades en la lucha preventiva contra la delincuencia. La criminalidad y la violencia exigen acciones de corto y largo plazo que se especifican en este plan para devolvernos la tranquilidad que merecemos. La democracia costarricense debe protegerse frente a la delincuencia que cada día asume formas más violentas y organizadas, solo así podemos transitar en calma y en paz por la ruta del desarrollo humano, detener el alza en el costo de la vida, crear más empleos y reducir la pobreza.


El Plan de Tranquilidad Ciudadana, constituye la concreción de políticas generales destinadas a reducir los índices de criminalidad y a elevar los niveles de participación de las comunidades en las acciones preventivas. Estos propósitos constituyen los objetivos centrales de la Administración Rodríguez Echeverría en el campo de la seguridad ciudadana. De este modo, se pretende que el Gobierno dé una contribución cada vez mayor a los esfuerzos para devolver la seguridad a los hogares de los costarricenses. Uno de los pilares principales de esta iniciativa es estimular a la ciudadanía para que se organice y apoye la lucha de las instituciones gubernamentales que combaten la delincuencia.


La criminalidad y la violencia exigen acciones inmediatas que lleven a la reducción sustancial de su negativa incidencia en la sociedad. La democracia costarricense debe protegerse frente a las distintas formas de la ilegalidad y violencia, el gobierno asume la responsabilidad de avanzar a fondo en el sendero de esa protección, para eliminar la zozobra que hoy viven los ciudadanos.


Este Plan consta de cinco pilares básicos:


Un programa de prevención del delito.

Participación comunal en la prevención y lucha contra el delito.

Reestructuración, reorganización y equipamiento de las fuerzas de policía.

Establecimiento de penas más severas para ciertos delitos.

Mejoramiento de la estructura penitenciaria y de atención a los privados de libertad.

LA PREVENCIÓN QUE NECESITAMOS

Es claro que el combate contra la delincuencia y la violencia social solo será exitoso si nos dirigimos a modificar las condiciones económicas y sociales profundas que generan estas conductas. Por otra parte, las acciones disuasivas o ejemplarizantes son insuficientes para erradicar estos males. De ahí la importancia de los programas de investigación y de los programas de prevención para tratar el problema en sus fuentes. No todo es represión en esta lucha contra la delincuencia aunque no se debe olvidar tampoco que no todo es prevención. Los derechos de las víctimas y de la población indefensa obligan a una intervención policial y sancionatoria por parte del Estado, para que ante el embate de la violencia sea restablecido el ejercicio de los derechos fundamentales del ciudadano y reparado, en la medida de lo posible, el daño causado.

Costa Rica invertirá en seguridad ciudadana y prevención de violencia con apoyo del BID | IADB

La tranquilidad de los costarricenses debe empezar desde ahora y no debe condicionarse a que empiecen a surtir efecto las medidas de largo plazo cuyo objetivo es permitir la igualdad de oportunidades, justicia y equidad para todos.


Parte de los esfuerzos inmediatos es iniciar una dinámica cultural en el corto y mediano plazo, que integrando los instrumentos de comunicación masiva y el sistema educativo, cree una nueva conciencia social en torno a la delincuencia y se esfuerce por la protección de los grupos más vulnerables como son las mujeres, los jóvenes, las personas con discapacidad, las personas de la tercera edad, y los niños y niñas, especialmente aquellos que trabajan en la calle. Algunos proyectos importantes en este tema son:

1. Fortalecimiento de la estructura operativa de la Dirección Nacional para la Prevención de la Violencia y del Delito y del Consejo Nacional de Prevención de la Violencia y el Delito.

2. Promover la reflexión pública y sistemática sobre los patrones socio-culturales que promueven la violencia. Se debe además fomentar alternativas de relaciones interpersonales fundadas en la justicia, defensa de la vida e integridad física, tolerancia, igualdad de derechos entre ambos géneros y el respeto a la diferencia.

3. La Incorporación de Municipalidades a la línea de prevención, quienes deben coordinar con los comités de policía comunitaria

4. Promover la investigación participativa en materia de lucha contra el delito, para identificar necesidades y problemas comunales, relacionando este esfuerzo con las distintas manifestaciones de violencia y delincuencia, lo que servirá para orientar las acciones y el diseño de proyectos en materia de prevención

5. Creación de áreas de prevención del delito en cada Unidad Policial. Estas áreas deberán coordinar asuntos de policía comunitaria y acciones preventivas y de capacitación con el Ministerio de Justicia.

6. Apoyar los esfuerzos de Organizaciones No-Gubernamentales que buscan rehabilitar a los jóvenes delincuentes por medio de la capacitación para el trabajo.

La experiencia y los estudios de investigación realizados muestran claramente que es posible prevenir la violencia y disminuir sus efectos, de la misma manera en que las medidas de salud pública han logrado prevenir y disminuir en muchas partes del mundo las complicaciones relacionadas con el embarazo, las lesiones en el lugar de trabajo, las enfermedades infecciosas y las afecciones resultantes del consumo de alimentos y agua contaminados.

Esta serie de siete orientaciones dirigidas a los promotores, los encargados de diseñar y ejecutar los programas, entre otros, resume los datos sobre la eficacia de las siguientes siete estrategias principales dirigidas a prevenir la violencia interpersonal y la autoinfligida:

Aumentar las relaciones sanas, estables y estimulantes entre los niños y sus padres o cuidadores; 

Desarrollar habilidades para la vida en los niños y los adolescentes; 

Reducir la disponibilidad y el consumo nocivo de alcohol; 

Restringir el acceso a las armas de fuego, las armas blancas y los plaguicidas; 

Fomentar la igualdad en materia de género para prevenir la violencia contra las mujeres; 

Cambiar las normas sociales y culturales que propician la violencia; y establecer programas de identificación, atención y apoyo a las víctimas.

Referencias

 Arias Aránda, D. (28 de Octubre de 2016). Prevención del delito. [Ilustración 1] Obtenido de https://danielariasaranda.com/curso-prevencion-delitos-compliance-univ-granada/

Llovet Rodríguez, J. (s.f.). Prevención del delito en costa rica. Obtenido de https://www.pensamientopenal.com.ar/system/files/2014/12/doctrina40377.pdf

Plan Nacional de desarrollo Humano. (1998-2002). La tranquilidad de todos. Obtenido de https://www.mideplan.go.cr/pnd-1998-2002/Plan19982002/Economico/tranqui.htm

Subsecretaria Política criminal.(21 de mayo del 2020). _Charla”Los desafíos actuales de la Política criminal”. Entrevista a Alberto Binder._[video]. YouTube.https://youtu.be/ndNvfoXsQik

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